dijous, 16 de setembre del 2010

Porcelana

Muñecas de porcelanas. Ellas no respiran. Tu eres como ellas. No vives, solo existes. A veces, ni eso siquiera. Estas al borde de la invisibilidad, cruzando la delgada linea de la vida. Bailando con la muerte un vals seductor donde ambos tratan de ganar. Aún sueñas, sí. Pero para tu desgracia, la vida no es como en los sueños. Y tomas pastillas, para dormir de pie. Para volver a aquel palacio donde nadie muere y todos son felices por siempre. Donde todo puede hacerse realidad, sin importar lo descabellado que sea. Donde sonríes y no hay lugar para la tristeza. Para tú tristeza. Donde miras al cielo, y puedes por fin gritar que eres libre. Pero despiertas. Sola, en un rincón, con los brazos abrazando las rodillas. ¿Donde estan las princesas, los palacios, los vestidos? Desaparecieron con tu cordura, te recrimina la agria voz de tu conciencia. Trataste de ser perfecta, sin siquiera saber que significaban esa palabra. Y lo arruinaste todo. Por que ahora estas rota, sola, malherida, perdida, desconsolada y con el alma sangrando. Y allí, nadie podrá curarte jamás, por que tu misma te has condenado. Por que no hay marcha atrás, y la vida se ha escapado cruelmente de tus manos. Por que todos son culpables.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada